Haylee, de sólo 7 años de edad, se sorprendió al oír el nombre de su padre anunciado en el partido donde ella estaba animando. ¡Vea quien estaba inesperadamente allí!
Si puso tanto cuidado en cada uno de nosotros, y si aún los detalles que parecen insignificantes para nosotros, Dios los conoce y no pasa nada por desapercibido, ¿por qué creer que no le importamos o que tiene cosas más importantes que atender?