Esta niña tiene como mascota a un “Emu” que es un ave gigante que no vuela pero corre de manera muy graciosa. Este simpático ovíparo se cree todo un sabueso al bailar alrededor de la pelota cuando la encuentra.
Estas cinco palabras cuentan la verdad de nuestra fe. Si confiamos en lo que creemos, podremos ser una luz para los demás, inclusive ante la amenaza de dolor....