Estos caninos tomaron en serio el espíritu de la temporada y les ayudaron a sus humanos a tocar este clásico navideño. ¡Solo escuche su interpretación del Niño del Tambor!
Si puso tanto cuidado en cada uno de nosotros, y si aún los detalles que parecen insignificantes para nosotros, Dios los conoce y no pasa nada por desapercibido, ¿por qué creer que no le importamos o que tiene cosas más importantes que atender?