Esta pequeñita le enseñó a un joven caballo que camnar por el agua no hace daño, solo es cuestión de vencer el miedo, y una vez que el caballo lo hizo no pudo dejar de saltar!
Si puso tanto cuidado en cada uno de nosotros, y si aún los detalles que parecen insignificantes para nosotros, Dios los conoce y no pasa nada por desapercibido, ¿por qué creer que no le importamos o que tiene cosas más importantes que atender?