La muchacha Sunny entró al establo para conocer al más nuevo integrante de la familia pero parece ser que fue el potrillo el que tenía ganas de conocer a Sunny.
Si puso tanto cuidado en cada uno de nosotros, y si aún los detalles que parecen insignificantes para nosotros, Dios los conoce y no pasa nada por desapercibido, ¿por qué creer que no le importamos o que tiene cosas más importantes que atender?