El perro Russet estaba muy contento y super emocionado por su nuevo hueso que no podía esperar a llevárselo a su cuarto, pero el hueso no cabía por la puerta asi que tuvo que intentar varias veces para poder meterlo a donde él quería.
Si puso tanto cuidado en cada uno de nosotros, y si aún los detalles que parecen insignificantes para nosotros, Dios los conoce y no pasa nada por desapercibido, ¿por qué creer que no le importamos o que tiene cosas más importantes que atender?