Esta pequeña, llamada Joey, fue abandonada unos días después de haber nacido. Ella no tenía pelo y no podía hacer nada. ¡Pero un nuevo papá llegó al rescate y salvó el día!
Si puso tanto cuidado en cada uno de nosotros, y si aún los detalles que parecen insignificantes para nosotros, Dios los conoce y no pasa nada por desapercibido, ¿por qué creer que no le importamos o que tiene cosas más importantes que atender?