Un venado bebé se atoró en una reja mientras jugaba asi que un buen samaritano lego para ayudar al pequeño que estaba asustado. Una vez puesto en libertad la reacción de la mamá es igual de tierna que el venadito.
Si puso tanto cuidado en cada uno de nosotros, y si aún los detalles que parecen insignificantes para nosotros, Dios los conoce y no pasa nada por desapercibido, ¿por qué creer que no le importamos o que tiene cosas más importantes que atender?