Cuando el padre de la novia comenzó su brindis, yo esperaba unas palabras más dulces para su hija. Pero ¡me equivoqué! ¡Este es un brindis impresionante!
Si puso tanto cuidado en cada uno de nosotros, y si aún los detalles que parecen insignificantes para nosotros, Dios los conoce y no pasa nada por desapercibido, ¿por qué creer que no le importamos o que tiene cosas más importantes que atender?