Este hombre padece de una ligera discapacidad pero eso no tiene nada que ver con la gran amistad que sus pequeños cachorros le demuestran. Las verdaderas amistades perduran a pesar de cualquier obstáculo.
Si puso tanto cuidado en cada uno de nosotros, y si aún los detalles que parecen insignificantes para nosotros, Dios los conoce y no pasa nada por desapercibido, ¿por qué creer que no le importamos o que tiene cosas más importantes que atender?