John no pudo estar presente para el nacimiento de su hija pero al llegar al hospital despues de 22 horas de viaje no pudo contener la emoción y las lagrimas de la alegría al ver a su hija y a se esposa.
Si puso tanto cuidado en cada uno de nosotros, y si aún los detalles que parecen insignificantes para nosotros, Dios los conoce y no pasa nada por desapercibido, ¿por qué creer que no le importamos o que tiene cosas más importantes que atender?