Yo creo que lo que más le gusta de su ruta a este señor de la basura es el llegar a esta casa para poder jugar un rato con el perro. Los dos se llevan muy bien y siempre se saludan. ¿Quien dice que no se puede hacer amigos en el trabajo?
Si puso tanto cuidado en cada uno de nosotros, y si aún los detalles que parecen insignificantes para nosotros, Dios los conoce y no pasa nada por desapercibido, ¿por qué creer que no le importamos o que tiene cosas más importantes que atender?