¡Creo que todos estamos de acuerdo en que esta es la mejor tarjeta de primer cumpleaños! ¡Basta con mirar esa preciosa reacción en la cara del bebé! ¡Esto sí que es pura felicidad!
Si puso tanto cuidado en cada uno de nosotros, y si aún los detalles que parecen insignificantes para nosotros, Dios los conoce y no pasa nada por desapercibido, ¿por qué creer que no le importamos o que tiene cosas más importantes que atender?