No sé de ninguna otra cosa que podría ser más linda que esta dulce bebé diciéndole ‘adiós’ a su manso caballo con un beso. Cuando levantó sus pequeños pies de puntas, mi corazón se fue flotando. ¡Tan dulce!
Si puso tanto cuidado en cada uno de nosotros, y si aún los detalles que parecen insignificantes para nosotros, Dios los conoce y no pasa nada por desapercibido, ¿por qué creer que no le importamos o que tiene cosas más importantes que atender?