Este perro labrador sabe que como es el mayor tiene que cuidar a todos sus amigos cuando salen a caminar en la nieve. Mira como muerde la correa de su amigo y lo dirige por la calle para ayudar a sus dueños.
Si puso tanto cuidado en cada uno de nosotros, y si aún los detalles que parecen insignificantes para nosotros, Dios los conoce y no pasa nada por desapercibido, ¿por qué creer que no le importamos o que tiene cosas más importantes que atender?