Este precioso perrito no había visto a su dueña en dos años. ¡Y cuando ella por fin regresa a casa, la emoción es casi demasiado para soportar! ¿Tiene usted alguna mascota que se alegre demasiado al verle? Cuéntenos todo abajo.
Si puso tanto cuidado en cada uno de nosotros, y si aún los detalles que parecen insignificantes para nosotros, Dios los conoce y no pasa nada por desapercibido, ¿por qué creer que no le importamos o que tiene cosas más importantes que atender?