Si basamos nuestra fe por la vida de alguien más, fácilmente seremos defraudaos. Pero si basamos nuestra fe en la persona de Jesús la desilusión nunca llegara.
Si puso tanto cuidado en cada uno de nosotros, y si aún los detalles que parecen insignificantes para nosotros, Dios los conoce y no pasa nada por desapercibido, ¿por qué creer que no le importamos o que tiene cosas más importantes que atender?