Parece ser que muy pocas cosas son tan increíbles para un bebé como las burbujas de jabón. Mira la expresión de su cara mientras ve las burbujas caer por toda la sala.
Si puso tanto cuidado en cada uno de nosotros, y si aún los detalles que parecen insignificantes para nosotros, Dios los conoce y no pasa nada por desapercibido, ¿por qué creer que no le importamos o que tiene cosas más importantes que atender?