Este pequeñito necesitaba romper una tabla para poder obtener su cinta blanca de Tae Kwon Do, pero al principio le costó mucho trabajo romper la tabla pero siguió perseverando hasta lograr su cometido.
Si puso tanto cuidado en cada uno de nosotros, y si aún los detalles que parecen insignificantes para nosotros, Dios los conoce y no pasa nada por desapercibido, ¿por qué creer que no le importamos o que tiene cosas más importantes que atender?