La pequeña Chloe fue al centro comercial con su papa y al ver que la gente bajaba por las escaleras eléctricas les quiso dar la despedida una por una. Su inocencia y buenos modales hicieron que la gente sonriera.
Si puso tanto cuidado en cada uno de nosotros, y si aún los detalles que parecen insignificantes para nosotros, Dios los conoce y no pasa nada por desapercibido, ¿por qué creer que no le importamos o que tiene cosas más importantes que atender?