Durante la recepción de la boda el padre de la novia sorprendió a todo el mundo con esta canción que él mismo compuso y dedicó a su hija. La interpretación fue tan hermosa que muchos de los presentes quedaron en lágrimas al escucharla.
Si puso tanto cuidado en cada uno de nosotros, y si aún los detalles que parecen insignificantes para nosotros, Dios los conoce y no pasa nada por desapercibido, ¿por qué creer que no le importamos o que tiene cosas más importantes que atender?