Un padre llevó a su hijo de tres años a participar en un concurso de talento donde destacó como un DJ frente a toda la audiencia y también los jueces que no pudieron contener la emoción.
Si puso tanto cuidado en cada uno de nosotros, y si aún los detalles que parecen insignificantes para nosotros, Dios los conoce y no pasa nada por desapercibido, ¿por qué creer que no le importamos o que tiene cosas más importantes que atender?