No hay duda que Dios le ha dado mucho talento a Amira Willighagen. Cuando la pequeña se paró en el escenario nadie supo que esperar pero no tardaron en quedar anonadados después de que comenzó a cantar. Una pequeña niña con una gran voz.
Si puso tanto cuidado en cada uno de nosotros, y si aún los detalles que parecen insignificantes para nosotros, Dios los conoce y no pasa nada por desapercibido, ¿por qué creer que no le importamos o que tiene cosas más importantes que atender?