Esta pequeñita tuvo la oportunidad de entonar la canción de “Hallelujah” en su iglesia y lo hizo de una manera tan dulce, linda e inocente que nos dejó a todos con ganas de escucharla de nuevo.
Si puso tanto cuidado en cada uno de nosotros, y si aún los detalles que parecen insignificantes para nosotros, Dios los conoce y no pasa nada por desapercibido, ¿por qué creer que no le importamos o que tiene cosas más importantes que atender?