Un potrillo estaba aterrorizado por tener que saltar una pequeña barda hasta que su mamá vino para enseñarle a agarrar vuelo y después saltar. Muy bien hecho amigo!
Si puso tanto cuidado en cada uno de nosotros, y si aún los detalles que parecen insignificantes para nosotros, Dios los conoce y no pasa nada por desapercibido, ¿por qué creer que no le importamos o que tiene cosas más importantes que atender?