Cuando estos hombres vieron imágenes de un oso con la cabeza metida en una cubeta, les rompió el corazón. Cuando se enteraron de que había estado así desde hace un mes, sabían que tenían que ayudar. ¡Gracias a Dios por estos hombres valientes!
Si puso tanto cuidado en cada uno de nosotros, y si aún los detalles que parecen insignificantes para nosotros, Dios los conoce y no pasa nada por desapercibido, ¿por qué creer que no le importamos o que tiene cosas más importantes que atender?