Branko Dvorecky es un niño con talento. Puede tocar la música de Mozart y Bach como un maestro, a pesar de que no puede ver. ¡Y nunca ha tomado una lección de piano!
Si puso tanto cuidado en cada uno de nosotros, y si aún los detalles que parecen insignificantes para nosotros, Dios los conoce y no pasa nada por desapercibido, ¿por qué creer que no le importamos o que tiene cosas más importantes que atender?