El pequeño Will nunca había abrazado a una niña antes. Y cuando vea su reacción después de estar abrazando a esta pequeña lindura, ¡tiene que sonreír! ¡Oh cielos estoy haciéndole porras también!
Si puso tanto cuidado en cada uno de nosotros, y si aún los detalles que parecen insignificantes para nosotros, Dios los conoce y no pasa nada por desapercibido, ¿por qué creer que no le importamos o que tiene cosas más importantes que atender?