Este hermoso gato se quedó dormido encima del celular de tal manera que la pantalla quedo en perfecta posición para que su dueño pudiera seguir jugando sin necesidad de recargar o sostener el celular en otro lado.
Si puso tanto cuidado en cada uno de nosotros, y si aún los detalles que parecen insignificantes para nosotros, Dios los conoce y no pasa nada por desapercibido, ¿por qué creer que no le importamos o que tiene cosas más importantes que atender?