Mientras jugaban con sus juguetes, estos dos gemelos escucharon a su papá estornudar y no pudieron dejar de arremedarlo de la manera más simpática y tierna.
Si puso tanto cuidado en cada uno de nosotros, y si aún los detalles que parecen insignificantes para nosotros, Dios los conoce y no pasa nada por desapercibido, ¿por qué creer que no le importamos o que tiene cosas más importantes que atender?