A la hora de la cena este perro solo quería que lo dejaran comer, pero su amiguito muy travieso e inquieto no quiso parar de jugar y de interrumpirle su cena. Hacen una buena pareja dispareja!
Si puso tanto cuidado en cada uno de nosotros, y si aún los detalles que parecen insignificantes para nosotros, Dios los conoce y no pasa nada por desapercibido, ¿por qué creer que no le importamos o que tiene cosas más importantes que atender?