Al no poder alcanzar su juguete preferido que se eonctraba en una repisa, este gatito tuvo que pedir ayuda a su hermana mayor, quien despues de un rato decidió “echarle una mano o mas bien una pata” para que el pequeño resumiera sus juegos.
Si puso tanto cuidado en cada uno de nosotros, y si aún los detalles que parecen insignificantes para nosotros, Dios los conoce y no pasa nada por desapercibido, ¿por qué creer que no le importamos o que tiene cosas más importantes que atender?