Un gatito espera pacientemente a que le den un premio pero antes de que pueda comerselo sale la patita de otro gatito escondido abajo de la cama y le arrebata los premios varias veces.
Si puso tanto cuidado en cada uno de nosotros, y si aún los detalles que parecen insignificantes para nosotros, Dios los conoce y no pasa nada por desapercibido, ¿por qué creer que no le importamos o que tiene cosas más importantes que atender?