Estos padres jóvenes toman a sus bebés en brazos por primera vez con gran emoción, y sus esposas quedan conmovidas de felicidad y sin palabras. No se va a poder contener las lágrimas. ¡La familia es una bendición de Dios!
Si puso tanto cuidado en cada uno de nosotros, y si aún los detalles que parecen insignificantes para nosotros, Dios los conoce y no pasa nada por desapercibido, ¿por qué creer que no le importamos o que tiene cosas más importantes que atender?