Esta fmailia pensó que solo recbirían una llamada telefónica de su papá, sin saber que el sargento Vanderberg tenía un A’s bajo la manga en esta gran y emotiva sorpresa! Bienvenido a casa, Sargento!
Si puso tanto cuidado en cada uno de nosotros, y si aún los detalles que parecen insignificantes para nosotros, Dios los conoce y no pasa nada por desapercibido, ¿por qué creer que no le importamos o que tiene cosas más importantes que atender?