Este gato ha adoptado a unos conejitos para cuidarlos como si fueran sus propios hijos y lo mas simpático es que los conejitos también lo quieren como papá.
Si puso tanto cuidado en cada uno de nosotros, y si aún los detalles que parecen insignificantes para nosotros, Dios los conoce y no pasa nada por desapercibido, ¿por qué creer que no le importamos o que tiene cosas más importantes que atender?