Este doctor tiene la gran costumbre de darle la bienvenida a cada uno de los niños que recibe cuando nacen en su sala de partos. Que gran manera de comenzar y de celebrar la vida.
Si puso tanto cuidado en cada uno de nosotros, y si aún los detalles que parecen insignificantes para nosotros, Dios los conoce y no pasa nada por desapercibido, ¿por qué creer que no le importamos o que tiene cosas más importantes que atender?