Durante un espectáculo de medio tiempo, este hombre comenzó a bailar como si nadie estuviera viendo, ¡aunque todo el mundo lo veía! ¡Su espontaneidad le hará reír!
Si puso tanto cuidado en cada uno de nosotros, y si aún los detalles que parecen insignificantes para nosotros, Dios los conoce y no pasa nada por desapercibido, ¿por qué creer que no le importamos o que tiene cosas más importantes que atender?