Este abuelito obtuvo un poco de ayuda de parte de su nieta para poder completar unas cosas de lista de “quehaceres”. La gran sorpresa vino al final de este gran comercial.
Si puso tanto cuidado en cada uno de nosotros, y si aún los detalles que parecen insignificantes para nosotros, Dios los conoce y no pasa nada por desapercibido, ¿por qué creer que no le importamos o que tiene cosas más importantes que atender?