Mamá y papá querían asegurarse de que su mayor bebé sabría qué hacer si se fuera a caer en la piscina del patio trasero. Aunque era tímida al principio, ella sabía que podía confiar en papá. ¡Y ahora ella está nadando como profesional!
Si puso tanto cuidado en cada uno de nosotros, y si aún los detalles que parecen insignificantes para nosotros, Dios los conoce y no pasa nada por desapercibido, ¿por qué creer que no le importamos o que tiene cosas más importantes que atender?