Todo iba bien en el reporte de las noticias y el tiempo hasta que el meteorólogo sintió que tenía algo en la espalda, para la sorpresa de todos puesto que todavía traía el gancho dentro del saco.
Si puso tanto cuidado en cada uno de nosotros, y si aún los detalles que parecen insignificantes para nosotros, Dios los conoce y no pasa nada por desapercibido, ¿por qué creer que no le importamos o que tiene cosas más importantes que atender?