Hemos visto muchas sorpresas en aviones y en trenes de pasajeros con mucho talento pero nunca antes habíamos oído a un cuarteto de señores ya mayores cantar mientras esperan a que su avión despegue.
Si puso tanto cuidado en cada uno de nosotros, y si aún los detalles que parecen insignificantes para nosotros, Dios los conoce y no pasa nada por desapercibido, ¿por qué creer que no le importamos o que tiene cosas más importantes que atender?