Cuando vi a esta dulce anciana empezar a tocar el piano al lado de la calle no sabía qué esperar. ¡Pero esta obra maestra me dejó con la boca abierta! ¡Qué hermoso talento dado por Dios!
Si puso tanto cuidado en cada uno de nosotros, y si aún los detalles que parecen insignificantes para nosotros, Dios los conoce y no pasa nada por desapercibido, ¿por qué creer que no le importamos o que tiene cosas más importantes que atender?