Cuando este hombre fue a despertar a su león pensé que se converitía en su desayuno. Pero cuando este león saltó sobre él para darle un abrazo, ¡mi temor se convirtió en un suspiro de ternura!
Si puso tanto cuidado en cada uno de nosotros, y si aún los detalles que parecen insignificantes para nosotros, Dios los conoce y no pasa nada por desapercibido, ¿por qué creer que no le importamos o que tiene cosas más importantes que atender?