Cuando Sarah Noelle canta “Ven Fuente de Agua” es imposible no alabar al Señor. Su ungida voz elevándose al cielo en canción, ¡llevó mi alma de paseo! ¡Aleluya!
Si puso tanto cuidado en cada uno de nosotros, y si aún los detalles que parecen insignificantes para nosotros, Dios los conoce y no pasa nada por desapercibido, ¿por qué creer que no le importamos o que tiene cosas más importantes que atender?