Es muy fácil llegar a quedar tan envuelto en la vida propia, pero estos maravillosos actos de bondad le inspirarán.- ¡Dios, ayúdame a amar a mi prójimo como Tú me has amado!
Si puso tanto cuidado en cada uno de nosotros, y si aún los detalles que parecen insignificantes para nosotros, Dios los conoce y no pasa nada por desapercibido, ¿por qué creer que no le importamos o que tiene cosas más importantes que atender?