Este pequeño explorador fue al zoológico con sus papás para ver los animales en exhibición y no se imaginó que tal parece que el castor también fue al zoológico para ver con la misma curiosidad a los visitantes.
Si puso tanto cuidado en cada uno de nosotros, y si aún los detalles que parecen insignificantes para nosotros, Dios los conoce y no pasa nada por desapercibido, ¿por qué creer que no le importamos o que tiene cosas más importantes que atender?