Cuando usted escuche a Julissa cantar Campanas, ¡no podrá evitar celebrar el precioso nacimiento de nuestro Señor Jesucristo! ¡Mis pies se mueven y mi corazón se regocija en Dios mi Salvador! COMPARTA la alegría.
Si puso tanto cuidado en cada uno de nosotros, y si aún los detalles que parecen insignificantes para nosotros, Dios los conoce y no pasa nada por desapercibido, ¿por qué creer que no le importamos o que tiene cosas más importantes que atender?