Esta mamá y su hijita fueron a recoger a su papá quien regresaba de un viaje. Al ver por sorpresa a su papá, la niña no pudo aguantarse las ganas y corrió hacia los brazos de su papá y no dejó de darle besos.
Si puso tanto cuidado en cada uno de nosotros, y si aún los detalles que parecen insignificantes para nosotros, Dios los conoce y no pasa nada por desapercibido, ¿por qué creer que no le importamos o que tiene cosas más importantes que atender?