A la pequeña Ana Claudia le encanta cuando su abuelo toca el acordeon y a todos nosotros nos encanta ver como se pone a bailar con la múscia que toca su abuelo. Un tiempo muy tierno entre nieta y abuelo.
Si puso tanto cuidado en cada uno de nosotros, y si aún los detalles que parecen insignificantes para nosotros, Dios los conoce y no pasa nada por desapercibido, ¿por qué creer que no le importamos o que tiene cosas más importantes que atender?